70

El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez:

Leí esta novela, y otros dos libros de García Márquez (Doce cuentos peregrinos y Del amor y otros demonios), un año que viví por fuera: eran los únicos que me faltaban. El caso es que es una gran novela, como todas las del autor, pero que consigue narrar la tristeza. La primera línea, creo, es memorable. Bueno, así de buenos son todos los comienzos de García Márquez.

69

Tom Petty:

Quién no sabe quién es: es el cantante y el compositor y el guitarrista que, con los Heartbreakers y los Traveling Wilburys y solo, ha conseguido canciones honestas y memorables y brutales. Eso es lo que me gusta de Tom Petty: la honestidad, el descaro. Sus letras son tan sencillas que resultan verdaderos poemas, su humor es amargo y su mirada tan poco maquillada que es imposible (bueno, si uno tiene este gusto, y no hay disgustos si no) no disfrutar sus discos. Echo es, por la canción que le da nombre al álbum, el que más me ha conmovido. Pero Walls y Angel y A Face in the Crowd y Learning to Fly siempre me hacen parar lo que esté haciendo. Have Love Will Travel, del último disco, The Last DJ, es triste y dura y buena.

68

Randy Newman:

Es, en verdad, un humorista. Compone canciones, y bandas sonoras, pero lo de él es el humor.Laversión de Fausto, la obra de Goethe, el mito, que compuso Newman en el 95, es una especie de lujo. En un casting perfecto, James Taylor hace la voz de Dios, Newman la del demonio y Elton John un ángel inglés. Comencé a oírlo porque los Three amigos, la película, me encantaba, y sabía que todo el mundo se ponía bravo con él cuando cantaba. I Just Want You To Hurt Like I Do, de hace muchos años, y My Country, del penúltimo disco, son canciones inolvidables. Es difícil encontrar cantantes con sentido del humor. Y más con sentido del humor negro. Mucho más de lo que uno se imagina.

67

Sergio Leone:

Hizo El bueno, el malo y el feo, Por unos dólares más, Érase una vez en el oeste. Su desesperanza, su tristeza, sus principios que no consiguen ponerse en práctica, me producen escalofríos. Érase una vez en América, su última película, es una de las mejores que me he visto en la vida. Y es, solamente, la historia de dos personas que no pueden ser amigos, que no consiguen hacer las paces desde niños. Dura tres horas, probablemente más, y el día en que la vi comenzó a las 12 de la noche y terminó en la madrugada, y en ningún momento pude sentir sueño. Eso dice mucho. Tal vez de mí.

66.5

Canon de Pachelbel:

De Pachelbel, en el barroco inagotable, esta increíble, asombrosa combinación de cuerdas o guitarras, que le da tres dimensiones a la tristísima Kramer vs Kramer. Siento dejar escapar tantos adjetivos en línea, pero así es. Todo eso es esta melodía que todo el mundo se tropieza alguna vez. Sé mucho menos de lo que querría de música, esa es la verdad. Tengo una biblioteca de discos que he ido completando poco a poco, álbum por álbum, a punta de regalos y de hallazgos.Y el canon del que estoy hablando ha sobrevivido las mudanzas y los tiempos porque no hay manera de dejarlo atrás, de olvidarlo.

66

Orson Welles:

El director de la película más respetada por los cinéfilos, los críticos y los cineastas de todo el mundo, Ciudadano Kane, filmó muchas películas más y vivió toda una vida gracias a -entre comillas- la mentira y al engaño. Querría decir que Ciudadano Kane es una de mis películas favoritas, y sí, me encanta, y alcanzo a entender su grandeza y su importancia, pero siempre aparecen muchas más primero cuando pienso en qué querría volver a ver. Sin embargo es claro que Orson Welles es, por su vida y por su obra, por su tendencia a la farsa, por su superioridad y su seguridad en sí mismo abrumadora, y trágica, y por ponerse en evidencia como un -entre comillas- falsificador de historias, uno de los personajes más interesantes que me he encontrado en los libros. ¿Quién más podría declamar las profecías de Nostradamus?, ¿quién más podría hacer el papel de Charles Foster Kane?

65

Francis Ford Coppola:

Mi película favorita de Coppola es Tucker: el hombre y su sueño. Me parece que resume su forma de ver el mundo. La produce George Lucas, su gran amigo, y lo muestra como un Quijote lleno de proyectos que, como Orson Welles o Martin Scorsese, ha luchado por contar las historias que tiene en la cabeza. A veces, para ello, ha caído bajo: Jack. La mayoría de los intentos ha salido con historias infravaloradas: El poder de la justicia y Peggy Sue. Pero siempre, como en El padrino o Apocalipsis Now, ha contado la historia de cómo los hombres se resisten al desasosiego, a la inutilidad, a la desgracia.

64

Hambre de Knut Hamsum:

Es la historia de un estudiante que se niega a vivir en un mundo en el que la escritura no sirve para nada. Nada más, nada menos. Y, calle abajo en la realidad, que se impone como las nubes, cada vez me parece un libro más doloroso y más valiente. Fue un excelente ensayo de Paul Auster lo que me llevó a esta novela, que, justo cuando me hacía la pregunta de para qué esto (y no encontraba respuesta, que no la hay), me puso a escribir unos poemas que titulé Réquiem porque la única manera de estar vivo me parecía, en esa época, morirse todos los días.

63

Bob Dylan:

Es uno de mis poetas favoritos. Es, además, uno de los artistas más reconocidos y más justamente reconocidos que he podido leer, oír, ver. Su voz, que antes me molestaba, ahora me parece perfecta para interpretar sus propias canciones, perfecta. Hay un par de discos que me gustan más que los demás -son, en realidad, los últimos dos, Love and Theft y Time Out of Mind-, pero todos tienen algo doloroso, emocionante. Pienso en versos suyos de vez en cuando: Its not dark yet but its getting there, por ejemplo. Esa imagen y ya. Es que es un gran escritor. Es más bien fácil darse cuenta.

62

La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca:

El pobre príncipe Segismundo es engañado por su corte, que le hace creer, para desplazarlo, para mandarlo a los márgenes del mundo y hacer lo que les venga en gana con el reino, que su vida ha sido una mentira. Yasí, básicamente, son las cosas. Por eso The Truman Show, entre todas las películas de los últimos años, es la que más me ha impresionado. Todo el mundo está mirando: todos, en cualquier momento, podemos amanecer atrapados en una historia que no hemos escrito. Me recuerda, también, a mi mamá, que recita el famoso monólogo de Segismundo: "que todo en la vida es sueño, y los sueños, sueños son..."

61

François Truffaut:

Comenzó su carrera como escritor en la revista Cahiers du Cinema. Terminó dirigiendo algunas de las mejores películas de los años sesenta, setenta y ochenta. Los 400 golpes, para no ir demasiado lejos, es una gran película, pero la tensión de La mujer de al lado, una de sus menos conocidas (menos, al menos, de cineclub), es insuperable. Ahí, en esa película, se recuerda el diálogo entre Truffaut y Hitchcock, El cine según Hitchcock, el mejor libro que me he leído sobre cine y que no entra en esta lista, creo, porque ya están sus dos protagonistas, sus dos autores. De Truffaut siempre pienso una cosa: que, fuera una película policíaca o en una comedia, siempre se estaba buscando a él mismo. Sí, no es muy original, pero es eso, exactamente, lo que pienso.