40

Milan Kundera:

Fue durante el apagón de 1991, en Bogotá, cuando comencé a leer novelas largas, y Kundera, que era el autor favorito de mi hermano, me pareció una buena opción: los leí a toda velocidad. Y los disfruté. Y me ayudaron a soportar ese diciembre tan largo. En cualquier caso, Kundera, desde ese momento, me pareció inteligente, divertido, triste. La despedida es una de las mejores novelas que me leído en toda la vida. Quisiera que sacara un libro nuevo. Siempre lo espero.

38

Georges Melies:

El inventor del cine fantástico, los efectos especiales y la escena de esa nave que cae en el ojo de la luna. Fue mago antes de dedicarse, en el París de comienzos del siglo XX, a la dirección cinematográfica. Siempre, desde que leí sobre sus alcances y sobre su vida en los libros de cine que mis papás me regalaban, me llamó la atención la obra de Georges Melies. Que fuera un mago francés que encontrara en la cámara una posibilidad para la ficción siempre me conmovió: es todo lo que me gusta del cine. El cine podría sustituir la vida. Es la vida de mi vida. Y Georges Melies siempre fue su símbolo. Y cuando vi sus películas, en septiembre de 1995, hace ya siete años, quedé completamente convencido de ello. Hugo, la película maestra de Martin Scorsese a partir de la novela de Brian Selznick, completa el cuadro.

37

James Barrie:

El irónico creador de Peter Pan, escocés y bajito, escribió para salvarse de la angustia la historia de aquel niño huérfano que jamás quiso crecer. No sé si es la estatura, la timidez, la sensación de quedarse atrás, de fallar constantemente, o si sólo se trata de admiración por un personaje que me acompañó durante toda la infancia, pero siempre lo he admirado. Creo que es un genio que cometió todos los errores del mundo.

36.5

Walt Disney:

Estuvo a punto de cruzar el siglo veinte con sus personajes del cine animado, Mickey Mouse, el pato Donald, el perro Goofy, pero el estrés, el cigarrillo, la energía creativa volcada sobre el mundo, lo mataron antes de que naciéramos. Y creo que es hora de temerle menos a esta influencia terrible, arrasadora, que nos ha engañado desde que nacemos hasta que morimos, que no ha dicho que el mundo es el paraíso a pesar de los hombres desmembrados en las guerras y las decepciones que nos ganamos sin tener la culpa de nada: ¿puede desconocerse a un hombre que afinó la idea de que el productor es el autor de una película?

36

Vidas imaginarias:

Es aquel compendio de vidas olvidadas escritas en 1896 por el parisiense Marcel Shwob en la tradición de Vidas paralelas, las biografías escritas por Plutarco unos cien años después de Cristo. Mario Mendoza, el profesor de Introducción a la literatura, que hoy en día es ese escritor reconocido y leído por miles de miles, dictaba su clase con pasión contagiosa. Es una lástima que la universidad acabe con todo. Lo digo, en realidad, porque de lo mucho que aprendí ahí, en la Facultad, poco me queda en el sistema nervioso. Inconscientemente, rechazo muchos de los libros que me pusieron a leer ahí. Este, de Marcel Shwob, que es Les Luthiers en serio, y antecedente de Borges, es como dicen los que saben: una obra maestra.

35

Pinocchio de Carlo Collodi:

El personaje central de la obra de Carlo Collodi es un niño de madera, un títere que quiere ser un niño de verdad. Su padre, Gepetto, y la voz de su conciencia, Pepito Grillo, lo acompañan en el viaje.Siempre me encantó la película de Disney -en donde los personajes hablaban con un inolvidable acento argentino: "papá Gepetto, papá Gepetto", pero con acento argentino- pero desde que leí La invención de la soledad, de Paul Auster, me convencí de que la historia era más importante de que creía. Rescatar al papá. Bajar al infierno y traerlo. Darle la vida. El libro es, por supuesto, una joya. Duro y aterrador, y fascinante.

34.5

Reencuentro de Fred Uhlman:

Con Germán, el Germán Pardo García-Peña que está siempre conmigo (es increíble escribir algo en esta sección ahora que está muerto: lo siento atrás, en aquella esquina, diciéndome qué tengo que hacer), fui al sanandresito de los libros, abajo, en la Jiménez, en diciembre de 1996: la idea era encontrar libros de menos de 100 páginas que pudiera poner a leer a mis futuros alumnos de literatura en el colegio que no viene al caso. Él encontró este, una novela inmejorable, insuperable, sobre la amistad. Parece mentira.

34

Custodia de Octavio Paz:

Ángel Marcel, en su taller, suele mostrar la construcción de este poema. Y la clase, para decir verdad, es tan buena como el caligrama. Siempre que escribo algo, siempre que se me pasa por la cabeza una relación entre un hombre y una mujer dentro de una historia que esté tratando de inventarme (y repito que no lo revelo como "un autor" sino que lo acepto como un aficionado), se me aparece este poema. Dos filas de nombres que se unen y forman, entonces, un par de manos que se juntan, una custodia que nos revela que la comunión está en la tierra, entre hombres y mujeres.

33

Les Luthiers:

Mi mamá ponía ese casete, el de Mastropiero y don Rodrigo Díaz y la Universidad de Wildstone, en el carro cuando íbamos por carretera. Más adelante, ponía el de La gallina dijo eureka. Con el tiempo nos los aprendimos de memoria. Y el humor, y los juegos de palabras, y el personaje torpe y mediocre, se me quedaron. Aprendí a utilizar, en medio de las narraciones, algunos datos, algunas cifras que parecieran reales. Fue toda una revelación: conseguimos la obra completa del grupo, los videos los libros, las páginas de Internet y hace poco los DVD. Verlos sigue siendo, para mí, una felicidad.

32

Infierno de Dante:

El lugar al que van a dar los hombres cuando mueren; la primera parte de la Divina Comedia, obra de Dante Allighieri; el reino del demonio lúcido de El paraíso perdido de John Milton. El triste mundo inferior, desde Scorsese hasta Sabato, siempre me ha parecido esencial. El infierno es uno de los temas que me interesan y sobre el que más trato de saber. Trabajé todos los años un poco en una novela, Walkman, que era mi versión de los hechos. No sé qué tanto valió la pena, pero eso hice, y ya se puede leer. El infierno es, hoy en día, una forma de ver el mundo. Lucrecio, el poeta latino, lo sabía. Y en la obra de Dante alcanza a sospecharse. El mundo es el infierno, eso es todo. No es nada original, pero no es fácil pensarlo.

31.9

Samuel van Hoogstraten:

Este flamenco, Hoogstraten, imaginó en el siglo XVII la era del vouyerismo que vivimos felizmente, cuando había aún pocas personas para espiar, y el arte conceptual parecía muy lejos. De vez en cuando, cuando nadie me está mirando, ni yo mismo, me viene a la memoria el día que espíe esta casa maravillosa.

31

Jerry Seinfeld:

Seinfeld nos recuerda una cosa: que no hay que alejarse de uno mismo para nada. Que uno puede burlarse de su propia forma de ser, analizarla, afectarla, revisarla, reformarla, controvertirla, y puede ser muy, pero muy interesante para los demás, siempre y cuando quede bien claro, así sea en el fondo, que todos somos iguales. Seinfeld se ríe de cada paso que da y trata de reflexionar sobre cualquier tontería. Para mí sigue siendo indispensable ver los capítulos de la comedia en DVD, en lo que venga. Y nadie me está pagando para que diga esto. Es sólo que el humor negro y la inmadurez de los personajes es lo más honesto que puede encontrarse en la televisión.