Cómo perderlo todo estará en librerías desde el jueves 18 de octubre de 2018

Cómo perderlo todo estará en librerías desde el jueves 18 de octubre de 2018 Me alegra mucho darles la noticia de la llegada a las librerías de Cómo perderlo todo, mi novela sobre la vida espinosa y movediza de las parejas de estos días. Hace tres años, cuando estaba terminando de escribir Historia oficial del amor, la historia de mi familia contada hacia atrás, mi esposa –que es también mi compañera de oficina– me preguntó de cubículo a cubículo si no me interesaba ahora “escribir algo así, pero sobre los reveses de cualquier matrimonio”. Me lo tomé tan en serio que, luego de terminar Ficcionario, un ensayo sobre cómo y por qué y para qué se construyen los dramas, me senté a organizar una serie de historias de amor y de desamor que había ido recopilando sin saber que era para armar esta nueva ficción. Durante los meses de la escritura conté con las sugerencias y la mirada atenta del filósofo Reinaldo Bernal, y deshice un entuerto inventado, que sucede en plenos diálogos de La Habana, gracias a los consejos de la periodista Andrea Peña. Durante la edición –en realidad desde mucho antes– tuve la compañía del equipo extraordinario de Penguin Random House: el apoyo sin condiciones de Gabriel Iriarte, la edición generosa e impecable de Adriana Martínez, la increíble corrección de linotipista de Carolina López y el diseño siempre lúcido de Patricia Martínez. Esta es una buena sinopsis del libro: Cómo perderlo todo es una novela de relevos, como un mural de esta época asaltada por los celulares, que sucede desde enero hasta diciembre del bisiesto e infernal 2016. El viejo profesor de Filosofía Horacio Pizarro publica en su Facebook de principiante una investigación real de Scientific American que insiste en que las mujeres que son madres son las más inteligentes. Y, aun cuando pega el enlace en su muro con el único propósito de animar a una hija suya que ha quedado embarazada, desde ese momento se ve enfrentado a las lapidaciones de estos tiempos, y se desatan, uno tras otro, los tragicómicos dramas de varias parejas en crisis: una sucesión de maridos y de esposas tentados a dar un paso en falso, a caer en las trampas de sus propias mentes y a perder la extraña conexión del matrimonio, que tratan de sobrevivir a sus circunstancias, pero también al devastador año del Brexit, del plebiscito maldito por la paz, de Trump. Y este es el primer párrafo de Cómo perderlo todo: Es milagroso e inverosímil que tan pocos matrimonios acaben en asesinato. Tal vez sea así para probar que el castigo no es la muerte. Quizás el amor sea esa sensatez de último minuto, aquel indulto, o sea tal vez esa buena estrella. Dicen los astrólogos confiables que desde el domingo 1 de enero hasta el domingo 31 de diciembre del pasado 2016, que fue, según se ha probado, el peor año bisiesto que se encuentre en las bitácoras del universo, una conjura de planetas forzó a millones de parejas de acá abajo a la desesperación y a la agonía. Repiten que semejante complot astral ni siquiera nos empujó a matarnos de una buena vez como pares de monstruos enjaulados, que habría sido lo práctico y lo humano, sino que nos animó a susurrarnos “voy a amargarle este día”, “prefiero envenenarle gota por gota”, “debo cambiar mi vida” a escondidas de nuestro vigilante: nuestra mujer, nuestro marido. Quedo pendiente de sus lecturas para seguir la conversación que hemos tenido en estos años. Con un abrazo, Ricardo Silva Romero