Adiós a Alberto Duque López

He tratado de despedirme de Alberto, pero no he podido. Y sólo ahora puedo escribir algo porque hasta ahora entiendo por qué no me han salido las palabras: porque, aparte de la falta que va a hacernos a todos, aparte de la falta que va a hacerme la generosidad con la que siempre me trató, aparte de lo triste que va a ser que no esté en los cines en los que nos encontramos estos últimos diez años, todo el tiempo pienso que era un hombre que quería estar vivo, que se ganaba el derecho de estar vivo, que merecía estar vivo porque en verdad lo disfrutaba todo. No tengo mucho más qué decir: decir que era tan buen colega como buen amigo como buen padre como buen abuelo es decir lo que todos sabíamos con solo verlo. Sé que supo que le tenía todo este cariño. Sé que no se fue con la duda de si lo admiraba: se lo dije al aire, en un programa de radio, el último medio día que nos vimos.