Autogol: página del libro

El orden de las cosas fue éste: me vino a la cabeza, a finales de 2004, el personaje: un comentarista deportivo gordo, opita, que odiara el calor; después de convertirlo en una persona, un tipo con los secretos, los gestos y las muletillas que nos salvan de ser caricaturas, se me ocurrió (a mediados de 2007) que lo peor que podía pasarle era quedarse sin voz; y, desde ese momento, decidí todo lo demás: que el autogol de Andrés Escobar era lo último que podía sucederle, que iba a viajar por Colombia persiguiéndolo, que el trauma venía desde el principio de su vida...[sigue]