C. S. Lewis

El fantasma de C. S. Lewis sigue siendo un maestro que espera la llegada de nuevos discípulos. 45 años después de su muerte, cuando los lectores corren a comprar sus siete ingeniosas Crónicas de Narnia, sigue dándonos los consejos que necesitamos en el momento en que los necesitamos. No hablo de mensajes cristianos secretos, no (lo bueno de los libros es que cada quien encuentra en ellos lo que busca), hablo de una obra compuesta por novelas que parodian el estado del mundo, historias de la literatura que nos recuerdan que somos lo que fuimos, y ensayos brillantes sobre el amor, la alegoría, la fe, en fin, sobre todo lo que nos arriesgamos a perder cuando estamos en el mundo. Hablo, también, de una vida de puertas para adentro (que él mismo se encargó de reseñar en sus textos) que se nos aparece por ahí cuando pensamos que estamos solos en el esfuerzo de darle sentido a este territorio de Dios sin ningún Dios a la vista.