El baño del Papa

Calificación: ***. Titulo original: El baño del Papa. Año de estreno: 2007. Género: Drama. Guión y Dirección: Enrique Fernández y César Charlone. Actores: César Troncoso, Virginia Méndez, Virginia Ruiz, Mario Silva, Henry de León, José Arce, Nelson Lence, Rosario Dos Santos, Hugo Blandamuro, Alex Silva, Baltasar Burgos.


Las estrategias narrativas que inventó el neorrealismo italiano hacia 1945, en los frustrantes días la posguerra, siempre les han servido a los realizadores latinoamericanos para filmar buenas películas. Algunos de los mejores largometrajes de la región, desde los años sesenta hasta estos últimos meses, son todo lo valiosos que son gracias a las tramas compasivas que suceden en el escenario de la pobreza, a los diálogos hechos con las palabras de todos los días, a las cámaras al hombro de los documentales, al montaje que evita el artificio, al talento sorprendente de los actores no profesionales, a todas las características, en fin, que convirtieron a El ladrón de bicicletas (1948), La tierra tiembla (1948) o La Strada (1954) en verdaderas obras maestras del cine. Y eso mismo es lo que han hecho los directores de la conmovedora El baño del Papa: ponerse en el lugar de sus personajes, contar sus desventuras sin caer en esteticismos ni chantajes emocionales, como lo hicieron esas valientes producciones filmadas en Italia.


La historia de El baño del Papa sucede en 1988, en la pequeña ciudad de Melo, en Uruguay, a sesenta kilómetros de la frontera con Brasil. El carismático Pontífice Juan Pablo II ha anunciado que visitará el lugar, en la mañana del domingo 8 de mayo, para llevar la esperanza que lleva a todas partes como si se tratara de un servicio público. Y al terco Beto, un contrabandista inofensivo que anda en bicicleta, se le ocurre entonces una idea “genial”: construir un pequeño baño en el que las hordas de turistas que ya vienen puedan aliviarse (por una módica suma) después de consumir las toneladas de comida que la gente del lugar ha producido. Su esposa Carmen, que lo quiere como es, trata de que no se le vayan los ahorros en semejante proyecto. Su hija Silvia, que sueña con irse a estudiar a Montevideo, comienza a cansarse de que las vidas de los demás suenen mucho más divertidas que la suya. 


Llegará el día de la visita papal tal como fue. 8000 personas, casi todas de Melo, se reunirán a oír al Santo Padre. Se asomarán casi 300 periodistas acreditados. Se montarán 387 puestos comerciales. Y Beto, a riesgos de acabar con la paz de su familia, hará hasta lo imposible para sacarle utilidad a su retrete. 


Será en ese momento definitivo del tercer acto del drama, dominado por la angustia triste de un protagonista que corre con un inodoro a cuestas, cuando quedará claro que El baño del Papa es una buena película que consigue todo lo que se propone. Será entonces cuando se le agradezcan la autenticidad, la sencillez, el sentido del humor, el respeto por sus tres héroes principales y la mirada orgullosa a la cotidianidad alejada completamente de lo que alguna vez se llamó “pornomiseria”. Los últimos planos nos darán la esperanza que Juan Pablo II se llevó de vuelta. Y daremos las gracias por no habérnosla perdido.